APUNTES
SECRETOS DE UN GURÚ
Hoy 25 de Febrero de 1952, he
estado meditando profundamente en el sentido esotérico que encierra el Capítulo
11 del Apocalipsis: "Y me fue dada una caña semejante a una vara, y se me
dijo: Levántate y mide el Templo de Dios, y el altar y a los que adoran en
él". (Apocalipsis XI, 1).
Que sabio resulta este versículo
cuando pienso en que ese templo de Dios, o mejor dijera de "mi Dios"
lo va construyendo uno dentro de sus propios mundos internos, conforme el fuego
del Kundalini va subiendo por el centro de la caña semejante a una vara (la
columna espinal). Realmente el templo del Intimo hay que medirlo con una caña.
Es maravilloso ver en los mundos
Internos como va uno levantando su templo conforme el fuego sagrado va subiendo
cañón por cañón, a lo largo de esa caña de nuestra columna espinal. La cúpula
del templo queda concluida cuando el fuego llega a la glándula Pineal, ojo de
Diamante, o centro de la polividencia, donde reside el loto esplendoroso de los
mil pétalos que resplandece como la aureola de todos los cristificados sobre
sus cabezas.
Aquello de "los dos
testigos", también me parece muy interesante. Estos "dos
testigos" son los cordones nerviosos llamados por los hindúes: "Ida y
"Pingalá". Estos dos cordones se relacionan con los
"ganglios", y por ellos ascienden los átomos solares y lunares de
nuestro sistema seminal.
"Estas son las dos olivas y los
dos candeleros que están delante del Dios de la tierra".
"Y si alguno les quisiera
dañar, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos: y si alguno les
quisiera hacer daño es necesario que él sea así muerto".
"Estos tienen potestad de
cerrar el cielo, que no llueva en los días de su profecía, y tienen poder sobre
las aguas para convertirlas en sangre y para herir la tierra con toda plaga
cuantas veces quisieren". (Apocalipsis XI, 4, 5, 6).
Cuando comprendamos que el fuego
sagrado se despierta con el contacto de los átomos solares y lunares de
nuestros "dos testigos" (los dos cordones ganglionares), y que la
espada flamígera es nuestro mismo Kundalini, entonces entendemos el significado
de estos versículos.
Realmente, la espada tiene poder
contra los átomos del enemigo secreto y contra las potencias del mal.
Cuando el profeta recibe su espada
de justicia adquiere poder sobre toda la naturaleza. Los Señores de la
justicia, tienen el poder de castigar el mundo.
En el Edén todos los seres humanos
tenían despierto el Kundalini, y la naturaleza les obedecía, pero cuando el
hombre se entregó a la lujuria sus dos "testigos" pasaron por una
muerte mística y el hombre perdió la espada, y fue echado del Edén.
Los versículos 7, 8, 9, 10 del mismo
capítulo 11 están dedicados a cantar ese conocimiento.
"Y cuando ellos hubieren
acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo, hará guerra contra ellos
y los vencerá y los matará".
"Y sus cuerpos serán echados en
las plazas de la grande ciudad que espiritualmente es llamada Sodoma y Gomorra,
donde también nuestro Señor fue crucificado". (Apocalipsis XI, 28).
Sodoma es fornicación por la cual
nuestro Cristo, el "Astral" está crucificado, la gran ciudad es
Babilonia la grande, la corrompida civilización en que vivimos.
Sin embargo, nuestros "dos
testigos" resucitarán y el hombre se transformará en ángel, y adquirirá
nuevamente sus antiguos poderes.
"Y después de tres días y medio
el espíritu de vida enviado de Dios, entró en ellos y se alzaron sobre sus
pies, y vino gran temor sobre los que los vieron". (Apocalipsis XI, 11).
Los tres días y medio corresponden
al tercer grado del poder del fuego, y a la tercera Iniciación de misterios
mayores. Al llegar a la tercera gran Iniciación, el astral o Crestos mediador
adquiere todos sus poderes perdidos. (Resucita al tercer día de entre los
muertos.
"Y el templo de Dios fue
abierto en el cielo, y el arca de su testamento fue vista en su templo, y
fueron hechos relámpagos y voces y truenos, y terremotos y grande
granizo". (Apocalipsis XI, 19).