MARZO 16 DE 1952.
Otro día de cárcel; aguardo visitas.
Anoche me elevé aún más dentro de la escala de las jerarquías. Esa elevación la
he pagado con cárcel; así sufriendo es como se ganan grados. He pasado sereno y
pacientemente por esta prueba dolorosa, y he convertido mi misma cárcel en
monasterio de Santidad. No he protestado contra nadie y bendigo a mis verdugos.
Hay que amar a nuestros amigos, porque nos comprenden, y a nuestros enemigos
porque no nos comprenden.
El sendero está lleno de espinas, y
los pies del caminante sangran con las duras piedras del camino. Estoy
sufriendo, pero tengo la esperanza de que Julio Medina V., mi querido
discípulo, me saque de esta prisión. Hoy he enviado letras a Julio, pidiéndole
más actividad; no tengo miedo, pero sí tengo derecho a defenderme. Uno puede
siempre defenderse, pero sin dañar jamás a nadie.
Las cosas esotéricas que he vivido
aquí en esta cárcel son tan bellas y divinas, que no puedo jamás escribirlas.
Esas cosas no las escribo, son cosas "indecibles". No me entenderían
los humanos si yo escribiera esas cosas.
Aquí, en esta cárcel me he estado
acordando de "Apolonio de Tíana". ¡Cuán grande! fue este hombre.
Apolonio pasó los últimos días de su vida en una cárcel. Cuando Apolonio llegó
a Roma, se quedo contemplando el cielo, dijo: "Algo grande sucederá, y no
sucederá". Ese día estalló una tempestad y en instantes en que el César
estaba bebiendo, cayo un rayo, y le rompió la copa que tenía en la mano, y sin
embargo el César salió ileso.
Apolonio curaba los enfermos y solo
se alimentaba de frutas, y bebía agua pura. Fue acusado de brujo y encerrado en
una cárcel, donde murió.
Aquí en esta cárcel hoy me he
acordado del gran Apolonio de Tíana. Todos los profetas de la humanidad hemos
sido mártires; por ello en el Apocalipsis nos hablan claro, diciendo:
"No tengas ningún temor de las
cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha, de enviar a algunos de
vosotros a la cárcel, para que seáis probados y tendréis tribulación de diez
días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida". (Vers.
10 cap. 2, Apocalipsis).
Todo el progreso del Iniciado se
basa sobre números: 1 + 2 + 3 + 4 = 10; y por ello se nos dice: "Y
tendréis tribulación de 10 días".
Todo el sendero de la Iniciación es
de horribles tribulaciones, el que se mete en el sendero de la
"Iniciación" entra en el camino de las más terribles amarguras. La
base de la Iniciación es la castidad.
Pero he aquí que dentro de todo ser
humano común y corriente siempre esta "Satán", la bestia de la
fornicación, el yo animal que desarrolla en nosotros el intelecto y crea la
falsa ciencia intelectual de la que se enorgullecen los hombres del siglo XX.
"Mas tengo unas pocas cosas
contra ti; porque permites aquella mujer Jezabel (que se dice profetiza para
enseñar y engañar a mis siervos a fornicar, y a comer cosas ofrecidas a los
ídolos".
"Y le he dado tiempo para que
se arrepienta de la fornicación y no se ha arrepentido."
"He aquí que yo la echo en
cama, y a los que adulteran con ella en muy grande tribulación, si no se
arrepintieren de sus obras."
"Y matare a sus hijos con
muerte; y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño los riñones y
los corazones; y daré a cada uno de vosotros según sus obras". (Vers. 20,
21, 22, 23, capitulo 2 Apocalipsis).
Así habla el Yo Universal a Jezabel;
Y "él" echará en el abismo a Jezabel y a todos los que con ella
adulteren, a los hijos de la fornicación. Ningún fornicario puede ser
"Iniciado".
El Kundalini sube a base de
castidad, santidad, y dolor intenso. El camino de la Iniciación es un sendero
de lágrimas y amarguras. Hay que subir por las siete escalas del fuego a base
de dolor y amargura.
Esas siete escalas de poder del
fuego, están simbolizadas por las siete caídas y siete levantadas del Cristo,
en su ascenso hacia el Calvario.
En momentos en que escribo estas
líneas, se acercan las visitas. La tarde está calurosa, y solo se oyen cosas
horribles en la cárcel.
Yo me sumerjo dentro de mi Dios
interno, y en él me siento lleno de plenitud, así he aprendido a vivir como
"Daniel" en el pozo de los leones. Así he aprendido a convertir mí
prisión en un monasterio de amor, luz, sabiduría, y santidad. ¡Qué bella es la
escuela de la vida! Alegrémonos Hermanos... Alegrémonos...
Oigo algunos guardianes de la cárcel
hablar en forma de ira; las visitas están impacientes, algunas mujeres y niños
aguardan con ansia infinita ver y saludar a sus presos queridos... Estoy en
medio del dolor, y pienso: así es como se ganan las grandes
"Iniciaciones" cósmicas: Los gendarmes están cerrando puertas, y
preparando todo para recibir las visitas. Pobres gendarmes. Qué tenebroso es el
reino del diablo.
Las visitas fueron todas, llenas de
amor. Los presos se alegraron mucho... y los visitantes abrazaron a sus presos
queridos. Mi esposa sacerdotisa lloró al despedirse de mi, después de la
visita. Tres amigos más me visitaron; mucho les agradecí su visita.
Mi esposa sacerdotisa, y yo,
comentamos algo sobre el nuevo grado que recibí, y que me costó la
"cárcel". Mi esposa está bien enterada de todo porque es
"Iniciada" y nada se le puede esconder.